Autor Tema: Auxilio se me acaban los Orishas que entrego, inventemos otros más!  (Leído 3751 veces)

Rubén Cuevas

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Saludos foristas....

A mis manos llegó un artículo de una conocida revista dedicada a la religión yoruba de la diáspora africana, en ella se describe un Orisha llamado Otín; a medida que leía el artículo las contradicciones eran evidentes; pues se señala en el, que el Orisha en cuestión llegó de las regiones africanas y su culto se adoptó en el Brasil; allí se le caracterizó como una entidad femenina con un defecto físico (tiene tres senos) y que fue esposa de Odde el cazador. Lo curioso del asunto es que este Orisha femenino es generado por la angustia de Yemayá, pues su hijo Oddé pasaba mucho tiempo en el monte, ya aquí se infiere que los dos Orishas provienen de una misma madre y que son hermanos, por lo tanto su unión matrimonial es simplemente un incesto. Otín termina suicidándose en el río, pues Oddé revela su terrible secreto (los tres senos), lo cual resulta un lugar común en la mitología yoruba, pues Oyá también paso por ese bochorno al igual que Ibú Aggana Erí (la hija de Olokun); algunos otros detalles de la Orisha refieren sus números a los múltiplos de Cuatro (4, 8, 16 y 32). Ahora en la vertiente cubana, donde refiere la articulista que la Orisha es poca conocida, la Diosa yoruba es llamada la negrita y posee una muñeca muy parecida a la de los Ibellis o Ildé - U; inclusive algunos lo denominan despectivamente Olokuncito pues el proceso para fundamentarlo es similar al del Olokun de Osha. La articulista también refiere que el Oddun Islayé de Otin es Osa Guleya, pues en ese signo de Ifá, se relata la historia de como Yemayá Ashabá se salvó durante una tormenta y el supremo le envió la cadena (ashabá) y luego el Ancla (lo que representa a Otin) para que esta fondeara su barco y no naufragara en la tormenta. Aquí Otín está representado por números múltiplos de 7 al igual que yemayá y evidentemente está relacionado con el camino de Ashaba.

Lo que me asombró del artículo es que se recomienda recibir Otin, si no se tiene el dinero suficiente para recibir Olokun o asentarse Yemayá; por supuesto que de un momento a otro aquellos que tengan Yemayá Ashabá (como mi caso) se nos instigará a recibir Otín, pues sin ella estaremos incompletos. Afortunadamente a 100 metros de mi casa existe una plaza denominada "El Ancla" cuyo monumento es precisamente el instrumento para fondear barcos, ya estoy planeando llevar flores, ofrendas y velas a ese lugar sagrado para adorar a Otín. Si seguimos por ese camino, ya pronto los remos de Oshún, el bastón de hierro de Agayú, el hacha bipene de madera de Shangó y otros atributos similares serán Orishas. Que horror Dios mío, no exagero cuando afirmo que el fundamentalismo y el fetichismo se apoderan poco a poco de lo que queda de la antigua religión pagana y que un día guío a la humanidad hacia su destino.

Suerte.

Fuente: Revista Los Orishas, n°66 Noviembre del 2008.