Autor Tema: Las tres furias, fuente de toda brujería en la religión yoruba  (Leído 4609 veces)

Rubén Cuevas

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Las tres furias, fuente de toda brujería en la religión yoruba
« en: Septiembre 01, 2008, 06:48:46 pm »
Saludos foristas.....

 Los adeptos a las religiones monoteístas y sus sectas, cuyos sacerdotes o miembros son neófitos en lo que respecta a la religión yoruba, suelen llamarnos brujos o brujas según el género, y lo hacen con el único fin de descalificar espiritualmente al que la practica; pero hasta ese fútil intento, es evidencia del poco conocimiento que tienen sobre el vocablo, el cual es usado para perseguir por igual a sacerdotes y adeptos de una religión cuyo origen se remonta a siglos antes del nacimiento de las tres grandes. La palabra brujería es de por si contradictoria, pues se define como: un conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y brujas. Magia y superstición son fenómenos excluyentes, es decir, mientras la primera es considerada  un arte o ciencia para producir actos contrarios a las leyes de la naturaleza, la segunda es una creencia extraña a la fe religiosa y opuesta a la razón. No obstante, la clave del asunto figura en la definición de brujo o bruja, el cual atribuye los poderes que ostentan a pactos con el Diablo. Aquí obligatoriamente tenemos que referirnos al judío converso al cristianismo Saulo de Tarso, mejor conocido como San Pablo, el cual en el año I de la era cristiana, y ante la desesperación de no poder acabar en forma inmediata con la práctica de la astrología y el culto a los Dioses paganos, formuló la tesis en su famosa correspondencia epistolar, de que Jesús era el único Dios, al cual debía adorarse, y declaró a los Dioses paganos aliados del demonio, y todo aquél que incurriera en su práctica tendría de seguro su puesto en el infierno.

La antigua religión yoruba, tuvo en su comienzo un origen pagano, y al observar el panteón yoruba detenidamente, observamos que su estructura es idéntica por no decir igual al helénico, por tanto la palabra brujería no es inherente a ella; sin embargo, en el culto a los Orishas ancestral, existe una mitología sobre una entidad llamada Iyamí Oshorongá, poco conocida en la diáspora africana y que algunos le dan el nombre de Ancianos de la noche y que se ha asociado con las brujas y la brujería;  pero esta entidad tiene un fuerte nexo con las harpías de la mitología griega, cuyo concepto se degradó, debido al pensamiento católico que se instaló en la mente de los sacerdotes, y que fue producto de la invasión religiosa católica en la región yoruba. Pero para conocer la naturaleza de las harpías, las cuales son representadas como aves depredadoras de filosas garras con rostro de mujer, debemos primero saber la historia de las Erinias, o tres furias como las llamaron los romanos. Ahora ¿quiénes son las tres furias? Pues el relato mitológico griego lo explica claramente:

Urano (el cielo) todas las noches bajaba y se posesionaba de Gea (la tierra), Gea entonces le paría a Urano sus creaciones, pero Urano idealista por naturaleza, veía que lo que engendraba eran monstruos. He aquí el origen de los titanes; pero como a Urano no le gustaban sus creaciones, los introducía nuevamente en el vientre de Gea; esta, cansada de que Urano le obligara a esconder en cavernas a sus hijos, conspiró con uno de ellos llamado Cronos (Saturno), le entrego a este una serpiente de acero en forma de hoz y le encargó que cuando esa noche Urano bajara, le seccionara los testículos. Cronos efectivamente cumplió su tarea, castró a su padre, y los testículos los lanzó al Ponto (mar); producto de esta castración de Urano se desprendieron 3 gotas de sangre y semen, de las cuales nacieron las tres furias o Erinias como se les llama en la mitología Griega. Alecto (envidia), Megera (odio) y Tisífone (Venganza). Estas diosas de aspecto terrible, perseguían a los humanos, generalmente a los que habían cometido crímenes, hubieren desafiado las leyes del cosmos o de los hombres y especialmente a los adivinos que hubiesen intentado ver mas allá y tratado de develar secretos no permitidos para la humanidad. Estas furias contaban también con unas ayudantes llamadas Harpías, seres funestos con rostro de mujer y cuerpo de ave, encargadas de entregarle a las Erinias (Furias) los que rompían la ley o cometían crímenes, para que las furias los atormentaran hasta generarles la locura.

 Ifá es una religión que contiene el destino del hombre, su oráculo fue diseñado para interpretar la voluntad de los Orichas, la cual subyace escondida en el cielo; los antiguos sacerdotes yoruba encontraron la manera de expresar en símbolos el destino de cada persona en la tierra; esa es la función primordial de Ifá; el culto y la adoración a los Dioses yoruba, debe ser solo un mero agradecimiento, por brindarnos la oportunidad de conocer nuestra misión en la tierra y la lección que debemos aprender, por eso debemos sentirnos afortunados, pues el que muere conociendo su destino, no muere como el que no lo conoce nunca; así que por más injusto que nos pueda parecer nuestro  Hado, la única forma de lograr la mayor suma de felicidad es fluir con el durante nuestra vida.

No obstante, lo que se puede observar hoy día en el seno de la religión yoruba (al menos en la diáspora africana), es a sacerdotes y adeptos por igual, arrodillados al frente de los atributos de los Orishas, y en el peor de los casos delante de fetiches, pidiendo torcer su destino (al solicitar lo que no le corresponde por ley) y rogando por la destrucción de sus enemigos. Este lugar común es la arista más robusta y dañina de la religión yoruba, y que de alguna forma ha generado el grosero comercio que se ha instalado en la mente de los sacerdotes de Ifá y Osha. Me están haciendo brujería, es oración diaria en boca de los sacerdotes y adeptos de esta religión, ella aparece recurrentemente en nuestros labios al ocurrirnos un suceso desagradable, o no obtener nuestros deseos o caprichos, pero al usar el oráculo de Ifá u Osha para indagar ¿quién me hace brujería?, sin quererlo estamos sembrando el diente de Dragón, que dará nacimiento a las tres furias y sus ayudantes las harpías en nuestro interior.

Las tres furias nacen en nosotros por la inconformidad con nuestro destino; el primer signo de Ifá es Baba Ejiogbe y nos pide humildad, virtud muy necesaria para la muerte de nuestro ego (paso previo para aceptar nuestro destino en la tierra), pero la mayoría de nosotros no meditamos profundamente esa recomendación y mucho menos la ponemos en práctica; de manera que obviar la primera de las virtudes en la religión yoruba, da paso a Alecto (envidia), allí comenzamos a cuestionar a los demás por sus posesiones materiales, cualidades, atributos y nos realizamos la pregunta fuente del nacimiento de la segunda furia ¿Porqué él y yo no que soy mejor persona y me lo merezco más? En este punto ya Megera (Odio) anida en nosotros y comienza a crecer a proporción geométrica, al hacerse suficientemente fuerte, nace Tisífone (venganza) y es cuando usamos nuestros conocimientos y los elementos de la religión yoruba, no para llevar la esperanza y practicar la misericordia con el prójimo (filosofía común a todas las religiones), sino para destruir a nuestra víctima. Cuando comenzamos un ritual con fines negativos, las tres furias que nos gobiernan generan en el éter a las harpías, las cuales le harán daño a nuestra víctima, pero que en virtud de la ley de generación mental, regresarán a su creador, redimensionadas, mucho más horribles, y finalmente nos entregaran a las Erinias (furias) para que nos atormenten durante toda la vida.

Sin embargo, esta Hidra de mil cabezas que representa la brujería puede ser derrotada; si cada uno de los sacerdotes de la religión yoruba, especialmente los de Ifá, los cuales en su iniciación pasan por una ceremonia inherente a Iyamí Oshorongá, y que se les supone a salvo de las tres furias por medio de las aguas, pueden transformar a las Erinias en sus opuestas las Euménides, de rostro más benévolo y que en la religión están representadas por las tres mujeres que salvaron a Orunmila ( Iború, Iboyá e Ibosheshé ). Si polarizamos la envidia hacia su opuesto (conformidad con nuestro destino), el odio en amor y la venganza en misericordia, de seguro que de nuestro mundo desaparecerán las tres furias, sus ayudantes las harpías y con ellas la brujería.

Rubén Cuevas
Sacerdote de Ifá Ojuani ni Shiddí.