Autor Tema: "La curiosidad mató al gato"  (Leído 2138 veces)

Freakawó

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"La curiosidad mató al gato"
« en: Agosto 16, 2010, 09:28:27 pm »
Buenas tardes..... ;D

Este es otro muy acertado artículo del awó ni orunmila Osalo Fogbeyó José Luis Fernández Baba Faomá.

Cito:

"La curiosidad mató al gato"

Dicen que la curiosidad mató al gato, aunque para serles sincero, nunca he tenido la oportunidad de confirmar esta teoría en el gato, pero si en los seres humanos pues son muchos los que llegan a la casa de un sacerdote de Ifá o de Òrìsà por simple curiosidad y luego no pueden cargar sobre sus hombros la responsabilidad de los consejos allí emitidos.

Una gran parte de las visitas a algún centro espiritual están motivadas para saber: ¿Qué me dirán? ¿Qué me depara el futuro? ¿Me casaré? ¿Me está siendo infiel? ¿Voy a tener un golpe de suerte para salir de esta pobreza?

Pareciese que el común denominador cree que todo lo que sucede en su vida se debe a “un golpe de suerte o de mala suerte” o a la capacidad del “brujo, mentalista, o cualquier otro nombre que usted le quiera dar”, para conjurar la lámpara de Aladino y proporcionarle todo lo que  pida. Por esta razón cuando este tipo de personas llegan “por causalidad” (pues la casualidad no existe) a realizarse un Dafá (consulta espiritual con Ifá) por primera vez, y se enfrentan a lo que realmente es su propio destino, se les hace muy difícil asumir que la responsabilidad de su triunfo o su fracaso no depende del “brujo”, como inconscientemente algunos acostumbran a denominar a los sacerdotes de Ifá, sino de la actitud proactiva de la persona en pos de lograr alcanzar su destino.

En artículos anteriormente publicados en nuestra pagina web se explicó como funcionan los aspectos fijos y los aspectos variables o elegibles del destino de las personas; sin embargo, son muchos los que continúan dejando a la “suerte” su propio destino y rechazan la responsabilidad personal que todos tenemos al respecto.

Pareciese que siempre estamos esperando un “Mesías” que nos convenza con sus cantos de sirena que nuestros problemas son producto de la envidia que otros nos tienen y que él se va a encargar de conjurar con sus poderes la solución mágica para que nosotros no tengamos que hacer más esfuerzos y todos nuestros caminos se abran de par en par. Nada más alejado de la realidad.

Todo lo efímero se construye sobre fantasías y sobre el facilismo holgazán del ser humano. Lo estable debe ser logrado con bases sólidas en las creencias y valores, en la continuidad, en la constancia (sin importar los tropiezos), y en la paciencia. No pretendo decir con esto que es más virtuoso quien nace pobre y se mata trabajando para superarse, Ifá dice que no hay ninguna virtud en la pobreza; solo es un método para aprender lecciones y solo para aquellos que necesitan aprender dichas lecciones. Sin embargo, tampoco es virtuoso salir de la pobreza pisando los derechos o intereses de otro ser humano.

Ser próspero en la medida de nuestro propio destino es lo correcto, porque ser próspero significa tener siempre lo suficiente a nivel de salud, alimentación, vivienda y familia (pareja e hijos), y para ello es necesario que confluyan en nosotros los siguientes valores: Iwá Pele (Buen carácter), Conocimiento (no se puede ser prospero siendo un ignorante espiritual), Suuru (Paciencia, perseverancia) y Honestidad.

Sin estos valores se puede ser rico, pero la riqueza es efímera, se puede perder en el curso de nuestra propia vida o se puede perder en el curso de varias generaciones; se puede tener mucho dinero y se puede gastar todo ese dinero en enfermedades; se puede tener una gran casa pero vacía de familia (en todo lo que implica esta palabra). La prosperidad implica estabilidad y debe ser enseñada con sus valores implícitos de padres a hijos, de lo contrario solo estaríamos heredando riqueza y no prosperidad a las generaciones futuras.

Si queremos que un día la cultura espiritual Yoruba u Òrìsà, sea respetada y valorada como filosofía de vida y deje de ser un tabú en los temas de conversación social debemos comenzar por enseñar a nuestros hijos (ahijados) sobre los verdaderos valores implícitos de esta cultura y dejar de predicar que Shangó te va a solucionar o que Esù te va a abrir el camino, dando a entender que la persona no tiene ninguna responsabilidad sobre sus acciones y que puede seguir cometiendo las mismas equivocaciones una y otra vez.

Tal vez de esa forma las personas puedan acercarse a Ifá/Òrìsà con una visión más real de lo que representa el conocimiento del destino personal en aras a asumir su propia responsabilidad, tomar los correctivos necesarios y cumplir con las deudas kármicas; en lugar de asistir por “curiosidad” o de calificarnos como “brujos”.

Aboru Aboye Abosise(*)

Que su Orí(*) los guíe, Isesé(*) los fortalezca y el Padre Eterno los bendiga.


Fin de la cita.

Suerte.